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Tijeras afiladas

Tijeras afiladas

Conseguir unas tijeras bien afiladas es sencillo, solo hay que cortar varias veces un trozo de lija.

Si, en cambio, están roñosas, la cosa se complica un poco, ya que entonces hay que desmontarlas y limpiarlas con petróleo, y pulir el metal frotando con un paño mojado en sal fina y bicarbonato. Al finar, hay que pasar un poco de ceniza de un cigarrillo.

Cuando nos encontramos con un cuchillo oxidado, los remedios son parecidos. Aquí una de las mejores alternativas es remojarlo unas doce horas en una solución de petróleo y aceite (a partes iguales) y luego frotar con papel de lija. Otra opción, si no tenemos acceso al petróleo, es un baño en un refresco de cola durante el mismo tiempo. Suele producir un resultado semejante.

Si el cuchillo está roñoso, se puede frotar con una cebolla impregnada en sal para pulimentar el metal.

Septiembre 25, 2015|Hogar|0 Comentarios

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