He de reconocerlo, me he dado a uno de esos regímenes proteicos que prometen reducir líquidos y grasas provocando la citosis de tus células corporales.

Este palabro: “citosis” provocó en  mí una curiosidad científica, y sin mas ánimo que el de saber si era el nombre de una enfermedad de consecuencias irreversibles, me lancé ferozmente a buscar referencias en wikipedia…  que para eso está.

Curioso el proceso por el que comer sólo proteinas, sin combinación alguna con hidratos o verduras, te come a ti mismo…

Recomiendo la lectura detallada de este proceso y, para quien no sienta tal curiosidad pero sí la necesaria explicación marujil del mismo para enfrentarse al régimen con esa tranquilidad que da saber que lo ha hecho tu vecina y que le ha ido muy bien, he de decir que funciona.

Volviendo al hecho en sí de cocinar en casa, como amo de la misma, he decir que no tiene secreto alguno “planchear” una pechuga de pollo, cierto que se ha de engrasar, que no aceitar, la superficie caliente del hierro, si puede ser con baño de teflón, eliminando todo sobrante de aceite, con ello consigues dos cosas, no meter aceites o grasas vegetales que no son compatibles con tu citosis querida y, que permiten no salpicar la placa de la cocina que tanta rabia da limpiar después de hacer la cena..

El pollo se dora con ese color tan brillante de tostado sobre carne blanca, ese primer contacto de crujiente chisporroteo contra la sartén estimula nuestros sentidos gástricos, confirmando que la hora de la cena es de inminente disfrute.

Pero he aquí el dilema…   ¿qué hace un filete de pechuga de pollo tan doradito sobre el plato, sin unas patatas fritas a juego, doradas también, adornando su perímetro o, unas brevísimas hojas de lechuga coronadas con un par de rodajas de tomate raff, lubricados ambos con aceite de oliva virgen y unas gotitas de sal en escamas y toque de vinagre?

No tentéis hacer regímenes incompletos que no llevan mas que a la frustración.  Si no soportas la soledad de la pechuga o el filete, la unidad del huevo o el salmón sin acompañante de baile, deja que tus sentidos se llenen de disfrute y gozo al final del día, eso si, breve, que si lo bueno es breve, dos veces bueno… no abusemos.

Sino, disfruta de la soledad del monosilábico sabor del pollo a la plancha, sano y sabroso ataque a tus mas resistentes grasas.  Eso, también da placer.

Pues eso, la citosis…

 

Quiroga.