Vamos a ver un caso que no es muy original, y que por desgracia ocurre a diario. Personalmente me indigna. Muchos animales mueren o sufren como le ocurrió a la tortuga Franklin.
Nuestro protagonista es una tortuga de Florida, o Trachemys Scripta scripta. Siento el tecnicismo del nombre taxonómico de la especie, pero tiene su importancia. Es de esas de agua, pequeñitas, que se consiguen por pocos euros en las tiendas de animales.

El caso
Vino a la nuestra clínica una mujer con sus hijos, y su mascota: Una tortuguita de Florida que había comprado unos meses antes junto a otra, la cual había aparecido muerta en la tortuguera hacia pocos días. La preocupación de su joven dueño era que Franklin no quería comer.
Cuando las compraron en la tienda, la única información que recibieron fue: “Son mascotas muy fáciles de cuidar. Basta con cambiar el agua a diario, y darle de comer el contenido de este bote que les encanta”. Pero no todo es tan fácil.
Franklin no quería comer porque no era capaz de respirar. Se estaba asfixiando porque había contraído una infección pulmonar. Luchaba por conseguir aire estirando su cuello fuera del caparazón, boqueando, con la boca abierta, y pompas de mucosidad en los orificios nasales. El caparazón estaba reblandecido y cedía a la presión de los dedos. Además, y por si fuera poco complicado, tenia una ulcera infectada en la comisura de los labios.
Esto pintaba muy mal.

Repasamos su situación
El equipo de clinica veterinaria-anubis nos pusimos a valorar que se podía hacer, ya que Franklin estaba muy grave, y solo una reproducción adecuada de su ambiente y un tratamiento agresivo podían darle una oportunidad.
Había que elevar la temperatura del agua de la tortuguera a un nivel adecuado, con un radiador, o mejor cambiar la tortuguera por un acuaterrario: Esto es una especie de pecera con una parte seca, donde los Galápagos pueden descansar en la superficie. En los acuaterrarios se puede subir la temperatura de una forma mucho más precisa que con un radiador, ya que puedes poner un calentador especial. En el caso de esta especie ha de ser rondando los 24º C en el día y los 18º C como poco durante la noche.
Otro problema no menos importante era el proporcionar una tasa de rayos ultravioleta suficientes a Franklin. Estaba en una habitación a la sombra, lejos de la ventana. De todos modos la ventana no habría sido suficiente. Los ultravioletas beneficiosos se pierden en su mayoría filtrados por los vidrios de los ventanales.

Lo ideal para resolverlo es añadir al acuaterrario una pantalla con un tubo de luz UVA y UVBespecial para animales tropicales, o de “espectro completo”.
Bien, las complicaciones de esta mascota “tan fácil” de mantener no habían terminado. La alimentación ha de ser la correcta, y lo normal es que nos proporcionen unos esqueletos de gambas desecadas que en un principio les encantan, pero que como único alimento son algo mucho mas que insuficiente, ya que originan problemas de deficiencias de vitaminas y un grave desequilibrio entre el calcio y el fósforo en la sangre, lo que lleva a la descalcificación de los huesos.
La falta de vitaminas es de tipo A sobre todo. Sin los carotenoides la piel y los ojos se resienten, pero también la fina y delicada piel que recubre el interior de los pulmones. Todo ello le hace mucho más sensible a las infecciones de ojos, piel, respiratorio, oídos, etc…
La alimentación correcta es compleja, ya que son animales que en su juventud se alimentan principalmente de larvas, y pequeños animales acuáticos, así como de algunos vegetales. Según crecen y son más adultas, van ampliando su repertorio y cada día comen más vegetales, hasta teneruna dieta cada vez más vegetariana.
Esto es algo que choca directamente con una dieta basada en un único alimento como son los famosos gammarus.

Extraigamos conclusiones
La dieta de Franklin es inadecuada,
su temperatura ambiental no era la mejor, y su entorno en cuanto a insolación era claramente deficiente.
Para solucionar sus carencias, tomamos las siguientes medidas:
Su nutrición la cambiamos por carne picada y “sticks” de pienso para crecimiento.
Mejoramos la insolación aumentando la dosis de UVAs con un tubo de neon especial, y regulamos la temperatura con un calefactor de acuario.
Para las infecciones de los pulmones y de la piel añadimos los antibióticos adecuados, y vitaminas en dosis altas.
Pero de todos modos llegamos tarde con estas medidas, y Franklin sucumbió a sus enfermedades.

La conclusión es que sus dueños sufrieron y Franklin y su compañero murieron por un comercio desinformado de animales. Un comercio que te presenta como una mascota que es fácil de tener un galápago, que ha de vivir veinticinco años, y alcanzar hasta treinta centímetros de largo de caparazón, vendiéndolo al poco de eclosionar del huevo.

El problema radica en que ni los propios comerciantes tienen nociones sobre el cuidado y mantenimiento de estos animales, ellos siguen creyendo que una tortuguera de plástico con una islita y una palmera es suficiente.
Otro problema es la opción que eligen algunos propietarios, que consiste en la liberación irracional de estos caprichos. Las tortugas de florida en el medio natural son terriblemente voraces, y desplazan a nuestros Galápagos autóctonos, esquilmando su alimentación, de tal modo que diezman la población de joyas ecológicas como son el galápago leproso y el galápago europeo.
Al principio dije que me perdonaran por el tecnicismo del nombre taxonómico de la especie del pobre Franklin, pero es que la ley a veces se sortea con una facilidad…

Debido al problema ecológico que planteaba el comercio de las tortugas de Florida de oreja roja, se prohibió su comercialización. Su nombre taxonómico y legal es Trachemys scripta elegans. Por ello se ha sustituido por el de su pariente y de igual problemática, Trachemys Scripta scripta… pero legal, y de fácil reproducción en cautividad.
Para cualquiera que ame a los animales las conclusiones son claras. Muchos de estos animales mueren de una forma terrible de inanición por ignorancia y un comercio sin ética, y muchos Galápagos ibéricos mueren por lo mismo.

Por ello desde clinica veterinaria-anubis insistimos, que lo ideal es que cuando nos decidamos a adquirir una tortuga del tipo que sea, lo hagamos en un comercio especializado, que se dedique en exclusiva a los animales exóticos, y nos asesoremos adecuadamente de sus necesidades tanto corto como a largo plazo.