Creemos que el día de los enamorados, el día de padre o el día de la madre, se establecieron con fines comerciales, pero la realidad es muy distinta.

Ya en la antigua Grecia se mencionan celebraciones en honor a Gea, la madre de otros dioses como Poseidón, Hades y Zeus. Gea simbolizaba la madre Tierra. En la época romana se celebraban festejos para La Hilaria y en la época cristiana se homenajeaba a la Virgen María. En la Inglaterra del siglo XVII se celebraba una fiesta en la que los niños obsequiaban a sus madres y pasaban todo el día con ellas.

Pero el día de la madre tal y como lo conocemos, se debe al tesón de Ana Jarvis, ella había perdido a su madre en el año 1905 y quiso establecer un día en su memoria, ese día era el segundo domingo de mayo, el día de su muerte. En el año 1914, el Congreso de los Estados Unidos dio su aprobación a la fecha propuesta y ese día fue declarado como fiesta nacional. Lo que comenzó como un homenaje a la memoria de su madre y a sus recuerdos, acabó en un acto comercial, esto hizo que la propia Jarvis solicitase la eliminación de la fiesta del calendario, cosa que no logró.

Normalmente, no valoramos a los seres queridos hasta que nos falta; las prisas, la vida cotidiana, el estrés, los problemas…no nos dejan ver lo que hacen nuestras madres, siempre están a la sombra, conviven con nuestras preocupaciones a diario, y están dispuestas a ayudarnos por encima de sus intereses, pero nosotros no les demostramos nuestro amor y lo que es peor, hemos olvidado decirles “te quiero”.

¡Lo más fácil es ir a comprar un regalo y si no le gusta que lo cambie!. Es un comentario habitual en estas fechas.

Este día no significa comprar regalos, es un día para demostrar a nuestras madres el amor que las tenemos y lo que significan en nuestras vidas. Ellas se conforman con nuestra presencia, se muestran agradecidas con un postre, con un paseo, con una visita… todo aquello que normalmente no significa realizar desembolsos.

Tenemos que demostrar a los niños de la casa, que nosotros mismos podemos hacer regalos que no ocasionan gasto económico,  que lo importante es el cariño y el tiempo que hemos dedicado a confeccionar el regalo o simplemente la sorpresa de darles un enorme abrazo y un beso, tengamos la edad que tengamos.

Cuidad y disfrutad de vuestras madres, aprovechad cada minuto y demostrarles lo importantes que son en vuestra vida.