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Decálogo el vino en Casa

Decálogo el vino en Casa

El vino, tesoro natural que satisface el paladar y beneficia al organismo. ¿Sabéis que en España un 76’3% del vino se consume en el hogar y sólo el 23’7% en bares y restaurantes? Datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El vino en casa implica un acercamiento a ésa botella, su bodega, su añada, su tierra. También es soledad, silencio, intimidad, una cómoda lectura… El vino en casa se afianza en el estilo de vida de la sociedad española. Os explicamos cómo elegirlo, servirlo y conservarlo.

  1. ¿Qué vino compro?

Mañana es el gran día. A todo buen anfitrión le corresponde elegir un vino adecuado para la ocasión. ¿Qué celebramos? El vino de una comida familiar no tiene porque valer para una cena entre amigos o una velada romántica con tu pareja. Antes de comprar ninguna botella, ¿a quién hemos invitado?

¿Qué vamos a comer? Los vinos blancos se asocian a arroces, mariscos y carnes blancas; los rosados a ensaladas y carnes frías; los tintos a embutidos, guisos y carnes rojas. Los espumosos maridan con todo salvo las carnes rojas. Para los postres, un vino dulce.

  1. ¿Qué dice la etiqueta?

Unas nociones básicas permiten interpretar los datos clave de la etiqueta. La Denominación de Origen es un distintivo de calidad que indica el área de procedencia del vino, la región dónde se ha cultivado y embotellado. También conviene saber el tipo de uva o uvas con las que se ha elaborado.

¿Qué edad tiene éste vino? La añada indica si es joven (del año) o crianza (envejecido 12 meses en barrica como mínimo). El reserva ha envejecido al menos tres años. Se considera gran reserva a partir de cinco.

 

  1. ¿Dónde lo pongo?

Si no disponemos de vinoteca, el espacio elegido cumplirá unas mínimas condiciones de conservación: fresco, seco y ventilado, no sometido a la luz del día ni a cambios bruscos de temperatura. Por ejemplo, la despensa. La terraza no es recomendable,

  1. ¿A qué temperatura?

Cada tipo de vino requiere una temperatura de conservación, según la uva de la que procede y su fermentación. Los blancos son los más frescos, entre 10 y 12º. Los tintos con crianza están entre 16-18º.

Los espumosos, entre 10-13º; los blancos fermentados en barrica y los rosados, entre 11-13º; los generosos, entre 12-16º, y los tintos jóvenes, entre 14-16º.

Si optamos por comprar una vinoteca, las Miele integran tres áreas de temperatura regulables individualmente. Así, vino tinto, vino blanco y champán o cava se almacenan a su temperatura perfecta. Adaptamos la temperatura al tipo de vino.

Además, reparten la temperatura y la humedad de forma homogénea gracias a un ventilador que hace circular el aire frío. Al mantener la humedad al 70% evitamos que los corchos se sequen.

  1. ¿Le molesta la luz? ¿Y el ruido?

Los rayos UV (ultravioleta) producen reacciones químicas a medio y largo plazo en los vinos, así que se recomienda conservarlos en un espacio oscuro. Las puertas de cristal de las vinotecas Miele integran un tintado con filtro UV que protege de éste tipo de radiación.

Suave y ligera, su iluminación LED interior apenas genera calor para no perjudicar el vino.

Evitemos vibraciones y ruidos de cierta intensidad. No coloquemos el vino donde haya que moverlo periódicamente, ni cerca de extractores u otros aparatos que le trasladen vibraciones. El silencio ayuda a conservarlo.

  1. ¿En qué postura duerme?

La botella se almacena tumbada y estable para que el vino permanezca en contacto con el corcho. Sólo si lo vamos a consumir en un par de semanas podría estar de pie.

Las vinotecas Miele tienen un sistema de parrillas ajustable donde acoplar cada botella facilmente. Además, cada parrilla cuenta con un listón frontal donde rotular con tiza la denominación de origen, uva, añada…

La hora se acerca y ya sólo se trata de elegir el vino idóneo…

 

  1. ¿Cómo lo descorcho?

La prueba de fuego. Qué ridículos nos sentimos cuando rompemos el corcho y sus pedazos quedan flotando dentro de la botella.

Primero apoyamos la botella sobre la mesa en posición vertical. Cortamos la cápsula con un cuchillo por debajo del primer anillo del cuello, para evitar que el vino se impregne de rebabas.

Introducimos la punta del tirabuzón del sacacorchos en el centro del tapón. Mientras con una mano agarramos el cuello de la botella, con la otra enroscamos hasta el tope del sacacorchos. A continuación hacemos palanca hasta extraer la mitad del corcho, y hacemos palanca por segunda vez hasta extraerlo completo.

  1. ¿Qué copa elijo?

 

Evitamos copas de cristal grueso, talladas, tintadas o de formas extrañas. En copa ancha y baja el vino pierde su olor y potencia.

Tinto

Se denomina Burdeos o Borgoña, con garganta ancha y bordes ligeramente curvados hacia dentro. Así, el líquido no se derrama cuando lo rotamos para oxigenarlo. Se llena un tercio como mucho.

Su fondo redondeado y bordes curvados favorecen la aireación del vino y recogen su aroma. Se toma la copa del tallo, lo suficientemente alto. Si la cogemos del fondo calentamos el vino.

Blanco

Más pequeña y alargada que para los tintos, con la boca un poco cerrada para que los aromas no escapen. Nunca se sobrepasa la mitad.

Espumoso

Aflautada, más alta y delgada, de fondo estrecho y cónica en la parte superior. Así, conserva la efervescencia y recoge los aromas. Se sirve media copa, y se rellena después de que baje la espuma.

  1. ¿Cómo lo sirvo?

 

Los espumosos siempre se beben como aperitivo, antes de comer. Los vinos se presenan según los platos. Los blancos preceden a los tintos. Entre ellos, los jóvenes y las crianzas preceden a los reservas y grandes reservas.

Una vez hemos seleccionado el vino y comprobado que está en buenas condiciones, lo ofrecemos a la persona a nuestra izquierda, y continuamos así sucesivamente. Olvidemos rancias tradiciones. Al servir el vino no importan edad, sexo ni estatus social.

Servimos de pie, por detrás y la derecha de cada invitado. Nunca de frente en la mesa. Nuestra copa, siempre la última.

Sujetamos la botella por el culo, la etiqueta visible, y escanciamos con delicadeza según la medida indicada para el tipo de vino y su copa. Al terminar, giramos la botella un cuarto para evitar el goteo final.

Procuramos que las copas no queden vacías durante la velada, sin que los invitados se sientan presionados a seguir bebiendo.

  1. Una vez abierto

Llega el turno de recoger. Una vez abierto, el vino se conserva en un lugar fresco lejos de la luz del día, bien en una vinoteca o en el frigorífico. Primero tapamos la botella con su corcho original o una bomba de vacio. Se recomienda mantenerla en posición horizontal, pero puede colocarse en vertical mientras no sufra vibraciones o movimientos bruscos. Así que descartamos la puerta del frigorífico.

Tras haberse descorchado, cada vino mantiene sus condiciones óptimas por un tiempo limitado: espumosos, un día; blancos y rosados, tres días; crianzas y reservas, tres días; jóvenes, siete días.

  1. Nosotros

Pongamos en práctica los consejos, pero nunca olvidemos que no podemos dedicar tiempo al vino en casa si no nos lo dedicamos a nosotros mismos.

El ocio es una obligación.

Pedro Caballero / Manuel Díaz

 

Catar, servir y conservar el vino en el hogar. MG – CM. 

       

AMOS DE CASA ‘NEVERA’ ‘ASPIRADORA’


   

   

diciembre 18, 2018|Noticias|0 Comentarios

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